IMPORTANCIA DEL ESTUDIO DE LA HISTORIA
A
menudo se nos recuerda qué tan importante es comprender el mundo actual y nuestra
sociedad, pues si queremos enfrentar los retos cada vez más numerosos que se
nos presentan, es necesario que poseamos algo más que simples opiniones aéreas,
subjetivas e infundadas sobre la realidad en que vimos y nos desenvolvemos.
Pese
a esta apremiante necesidad de entender el mundo y la sociedad en la que
habitamos, nos desenvolvemos y desarrollamos, son muchos los que aún se siguen
preguntando para qué sirve estudiar historia. “¿Para qué estudiar cosas del
pasado, vidas de personas que han muerto o aprender tantas fechas?” Esas son
algunas de las cuestionantes que se unen
a un sinfín de “razones” y excusas que se utilizan para aminorar la importancia
de esta ciencia y su estudio.
Cabría,
entonces, preguntarse, Historia, ¿para
qué? Creo que como respuesta somera pudiéramos decir que:
“En
primer lugar, la historia forma parte de los factores que definen nuestra
identidad. Nos sitúa en el tiempo, y en la trama de relaciones con las
colectividades que han interactuado con la nuestra a lo largo de los siglos.
Nos confiere el sentido de nuestro ser, de nuestras posibilidades y
responsabilidades.
En
segundo lugar, la historia nos capacita para participar en la vida pública de
manera informada, inteligente, crítica y con discernimiento. Una cierta base
histórica es una condición previa para interactuar socialmente de manera lúcida.
Tercero,
el estudio de la historia, nos permite iniciarnos en el conocimiento y
asimilación de la herencia común como colectividad. Solo conociendo los caminos
que hemos recorrido juntos, los desafíos enfrentados, los fracasos y éxitos,
los valores que compartimos, en una palabra, a medida que investigamos el
pasado, nos vamos acercando al proceso mediante el cual hemos llegado a ser lo
que somos. Descubriéndonos parte de una serie de eslabones que se pierden en el
tiempo, captamos que nuestras decisiones pesarán sobre nuestros sucesores.
Cuarto,
la investigación histórica nos sensibiliza ante los desafíos, las oportunidades
y los límites del presente. La historia prepara el futuro, pues nos permite
identificar las posibilidades y peligros que surgen ante nosotros. […] como dijo el erudito medievalista y filósofo,
Etienne Gilson: “la historia es el único laboratorio que tenemos en el cual
podemos probar las consecuencias del pensamiento”.
Quinto,
el estudio de la historia fundamenta toda investigación política, social y
moral. La historia nos permite captar cómo ha ido surgiendo una conciencia
moral.
Sexto,
aleccionados por la historia comprendemos otras sociedades del mundo, con características
diferentes de las nuestras. Caen los prejuicios, crece la tolerancia.
Compartimos una humanidad y problemas comunes. ¿Es casualidad que los
especialistas menos belicosos de la administración actual en los EE.UU., hayan
realizado estudios sobre el Islam? De manos de la historia aprendemos a ver los
problemas a través de los ojos de otros. Ella siempre tiene entre sus amigos la
paciencia mutua, el respeto y la audacia civil, tan necesarias en una sociedad
pluralista y un mundo cada vez más interdependiente. La historia afila la
inteligencia para examinar organizaciones sociales que afirman o niegan los
derechos humanos.
Finalmente,
nos ayuda a desmontar las falsas analogías históricas, e identificar las
consecuencias nefastas de las analogías erróneas, o las de ignorar los errores
cometidos por otros.”
[1] Para dar respuesta a esta pregunta utilizo el artículo publicado
por Manolo Maza, S.J. en el periódico El Caribe, el 20 de Septiembre de 2006.

No hay comentarios:
Publicar un comentario